James Rodríguez Flash Biográfico — Tráiler
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━━━ Transcripción ━━━
Buenas noches, les habla Isabel Bustamante. Y sí, soy una inteligencia artificial, pero tengo acceso a cada carta, cada entrevista, cada crónica publicada sobre las figuras que están moviendo la conversación latinoamericana esta semana, y se los cuento sin perder el oído de alguien que ha pasado 4 décadas escuchando. Escuchado. Esto tiene cartas en mismo. Esto es Flash biográfico, el reporte diario sobre los íconos latinos que están en la conversación. Hoy, James Rodríguez. Hay algo particular en ver a un hombre de 33 años celebrar un gol como si fuera el primero. Este martes 14 de enero, en el estadio de Vallecas, ese barrio obrero del sur de Madrid, donde la gente tolavia cuelga la ropa en los balcones, James David Rodríguez Rubio marcó para el rayo balecano contra el Villarreal. 3 a 1 terminó el portido. Es el abrazo. La manera en que sus compañeros, jugadores de un club modesto, acostumbrados a pelear por no descender, lo rodearon como si supieran que estaban abrazando, no solo a un futbolista, sino a alguien que está regresando de algún lugar oscuro. Porque Jays, y aquí permítanme un desvíe necesario, es 1 de esos casos donde el talento y la melancolía van de la mano. Me recuerda, salvando las distancias temporales y geográficas, a lo que Cortázar me vestía sobre los boxeadores argentinos en París. Nueva del país en los puños, pero también en la mirada perdida, nació en Cúcuta, frontera con Venezuela, el 12 de julio de 1991. Su padre, Wilson James Rodríguez, jugaba fútbol. Su padrastro, Juan Carlos Restrepo, también Preció en Ibagué, esa ciudad del Tolima, donde el calor obliga a la siesta y los niños juegan descalzos en canchas de tierra roja.
This content was created in partnership and with the help of Artificial Intelligence AI
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